Machangulo es una tierra paradisiaca y remota en África a 15 min de distancia en avioneta y a 6 h en coche desde la capital de Mozambique, Maputo. Hasta prácticamente el año 2008 era una tierra de nadie a donde muy pocos habían llegado y en donde menos aún pensaban en invertir con el fin de acomodarse, residir y mojarse seriamente en la educación, sanidad y agricultura de sus poblados y habitantes. Desde que varios inversores extranjeros descubren la magia del lugar y el potencial para crear algo jamás visto antes, Machangulo ha pasado a tener un nombre propio.
25 km de playas desérticas de arena fina y blanca, agua templada del Océano Índico e infinitas dunas que simulan un desierto colindan con la "selva" de Machangulo donde a tan solo 5 minutos del mar te encuentras perdida en un bosque encantado rodeada de monos, de las aves más exóticas (antes de ayer se me cruzó tan pancho una especie de pavo real inmenso) y en definitiva, de una fauna y flora bestial.
Cada persona que ha visitado Machangulo coincide en una misma palabra: "Magical". Y efectivamente así es: pura magia, pura África. Llevo tan solo una semana aquí pero la de coincidencias y aprendizajes que me han ocurrido en esta tierra en tan poco tiempo es realmente de Harry Potter. Para empezar un sevillano enamorado de una de mis mejores amigas por fin vió su primera estrella fugaz tras una noche que ninguno de los presentes jamás olvidaremos (llena de magia). Grande. Por cosas del destino todos coincidimos en el momento adecuado en el lugar preciso, Machangulo. Y por supuesto, todo gracias a PapaMachangulo que orquesta omnipresente con gran maestría toda la magia habida y por haber que pasa por allí.
Mi primer paseo por la orilla de su costa me impactó tanto que a cada paso que daba iba relativizando las inquietudes arrastradas desde la vida estresante y materialista de Europa. De pronto, todo me parecía pequeño, yo misma pasé a ser tan diminuta en comparación con la inmensidad infinita de la playa sin fin que inmediatamente conecté con el Universo dejando que la voz del ego/mente se esfumara sin más. Qué extraño resulta a veces mirarnos desde fuera, ¿Cuán ajena se convierte nuestra vida desde lugares tan lejanos?.. A veces siento como si capítulos de mi vida hubieran sido sueños y acabara de despertar. Desde aquí comprendo una vez más aquello que me dijo un sabio cura el 3 de Abril del 2010 - Túnez : "el pasado no existe, se fue y el futuro tampoco, está en manos de la Divina Providencia. Cuanto más intentes controlarlo todo, pasado y futuro, más infeliz serás en lo único que existe: el ahora".
Quizás por eso cualquier tipo de pasado, tanto inmediato - 2 semanas- como el de hace 6 años, a veces se convierta en escenas de una película dentro de la memoria que desde nuestro presente (lo único real) parece tan ajena. Siento esto que escribo con una claridad espeluznante. Y por más que a veces queramos regresar no podremos por el simple hecho de que efectivamente, el pasado ya no existe. La música, olores, fotografías y esas imborrables secuencias que quedan grabadas en nuestra memoria pueden transportarnos de una manera "ficticia" a recordar un ayer. Ficticia pero a la vez tan real. O sea que al final el pasado que recordamos acaba convirtiéndose en un sueño real. Qué de contradicciones tiene la búsqueda. Qué fácil se viviría en la ignorancia.
Pero volvamos a recordar la importancia de lo mínimos que somos con la inmensidad del Universo y la grandeza de la madre natura ya que este pequeño dato es fundamental para relativizar las cosas que nos ocurren sin dramatizar. Si sacamos los acontecimientos de perspectiva convirtiéndonos en el observador de nuestro "mini yo" solucionaremos y ejecutaremos con mayor claridad, humildad y coherencia; el contacto directo con la naturaleza es como una inyección en vena con lo realmente importante.
Lo primero que pensé al ver la playa de Machangulo fue: "Dios mío, esto es como mi querida playa de Berria (Santander) pero a lo bestia". La playa de Machangulo es como cualquier otra playa del norte de España de arena fina y mar bravo cuando sopla el viento o caribeño cuando no, solo que sin principio ni fin, con dunas tan altas y enormes que crees estar en el desierto y con ballenas pegando botes en tus narices junto a sus crías. Durante los paseos matinales por la orilla puedes encontrar desde una estrella de mar tan bonita que parece irreal hasta las conchas y caracolas mas exóticas. Acostumbrada a pasear cada mañana desde niña la playa de Berria con mi madre de una punta a otra el encontrarme con que dicho paseo no tiene principio ni final fue abrumador. Infinito. O al menos si no estás dispuesto a caminar 7 horas bajo el sol. La vista de no tener límites es realmente impactante. Agua, arena, brisa y sol. Ya está. Ni más, ni menos. Sumémosle a esta foto en cuestión que no ves un alma humana, atrás quedan los Domingos llenos de gente peleando por buscar un hueco para poner la toalla en pleno mes de Agosto.
Nadie.
Nada.
Infinito.
Magia.
Machangulo.
En este post, algunas fotos de uno de mis paseos con varios amigos.
Espero que podáis captar mediante las fotos la infinitud a la que me refiero….
Daisyvega.rv@gmail.com